BIBLIOTECA

dilluns, 23 d’abril de 2018

VISCA SANT JORDI

A la cova

Quan Sant Jordi va arribar a la cova del drac, aquest ja s’estava escurant les dents. Havia fet tard. De la princesa només en quedaven les sabates. Què els diria, ara, a tota la gent? Què s’havia adormit? Un sant no reconeixeria mai una cosa així. Primer de tot es va enfadar amb el drac. No se suposava que s’havien de batre en duel per la princesa? Al drac li sabia molt de greu, li va explicar que la nit abans no havia sopat, que ell no arribava i... El Jordi havia de pensar alguna cosa, i ràpid: la gent esperava. I si diem que s’ha escapat?, va dir el drac. El Jordi li va recordar que la gent només volia vuere dues coses: la princesa sana i estàlvia i al drac mort. El drac no veia massa clara la segona part del pla, i la primera era ja impossible. I si ell es disfressava de princesa, tornava a la ciutat amb el Jordi i deien a tots que el drac s’havia convertit en un roser? I s’ho van empassar.

divendres, 20 d’abril de 2018

POGGIO BRACCIOLINI, EL CAÇA LLIBRES

 

 

 

Les descobertes de Bracciolini

En el seu periple pels monestirs Poggio rescatà o, segons algunes opinions, "furtà" moltes obres de l'antiguitat que a Itàlia feia temps es consideraven perdudes, tot i que a l'àrea germànica potser sí que se'n tenia notícia, com resulta de les cites d'autors medievals.
Així,[3] el 1415 troba a Cluny les orationes de Ciceró Pro Murena i Pro Sexto Roscio.
Un any després, entre juny i juliol de 1418, juntament amb Cencio Rustici i Bartolomeo Aragazzi de Montepulciano va trobar a l'abadia de Sankt Gallen, actualment a Suïssa, les següents obres:
Tornà a Suïssa el 1417, amb Bartolomeo Aragazzi i a l'abadia de Sankt Gallen troben:
Al monestir benedictí de Fulda hi trobà:
L'estiu de 1417 troba:
A Langres:
A la Catedral de Colònia, les oracions ciceronianes:
També troba, probablement en aquest recorregut de 1417:

divendres, 6 d’abril de 2018

NOAM CHOMSKY, 90 AÑOS DEL MÁS GRANDE LINGÜISTA VIVO



—¿Se considera un radical?
—Todos nos consideramos a nosotros mismos moderados y razonables.
—Pues defínase ideológicamente.
—Creo que toda autoridad tiene que justificarse. Que toda jerarquía es ilegítima hasta que no demuestre lo contrario. A veces, puede justificarse, pero la mayoría de las veces no. Y eso…, eso es anarquismo.

Una luz seca envuelve a Chomsky. Después de 60 años dando lecciones en el Massachusetts Institute of Tech­nology (MIT), el profesor se ha venido a vivir a los confines del desierto de Sonora. En Tucson, a más de 4.200 kilómetros de Boston, ha abierto casa y estrenado despacho en el Departamento de Lingüística de la Universidad de Arizona. El centro es uno de los pocos puntos verdes de la abrasada ciudad. Fresnos, sauces, palmeras y nogales crecen en torno a un edificio de ladrillo rojo de 1904 donde todo queda pequeño, pero todo resulta acogedor. Por las paredes hay fotos de alumnos sonrientes, mapas de las poblaciones indígenas, estudios de fonética, carteles de actos culturales y, al fondo del pasillo, a mano derecha, el despacho del mayor lingüista vivo.

“La gente se percibe menos representada y lleva una vida precaria. El resultado es una mezcla de enfado y miedo”
El lugar nada tiene que ver con el rompedor espacio de Frank Gehry que le daba cobijo en Boston. Aquí, apenas cabe una mesa de trabajo y otra para sentarse con dos o tres alumnos. Recién estrenada, la oficina de uno de los académicos más citados del siglo XX aún no tiene libros propios, y su principal punto de atención recae en dos ventanas que inundan de ámbar la estancia. A Chomsky, pantalones vaqueros, pelo largo y blanco, le gusta esa atmósfera cálida. La luz del desierto fue uno de los motivos que le hizo mudarse a Tucson. “Es seca y clara”, comenta. Su voz es grave y él deja que se pierda en los meandros de cada respuesta. Le gusta hablar con largueza. La prisa no va con él.
PREGUNTA. ¿Vivimos una época de desencanto?
RESPUESTA. Hace ya 40 años que el neoliberalismo, de la mano de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, asaltó el mundo. Y eso ha tenido un efecto. La concentración aguda de riqueza en manos privadas ha venido acompañada de una pérdida del poder de la población general. La gente se percibe menos representada y lleva una vida precaria con trabajos cada vez peores. El resultado es una mezcla de enfado, miedo y escapismo. Ya no se confía ni en los mismos hechos. Hay quien le llama populismo, pero en realidad es descrédito de las instituciones.
P. ¿Y así surgen las fake news (bulos)?
R. La desilusión con las estructuras institucionales ha conducido a un punto donde la gente ya no cree en los hechos. Si no confías en nadie, por qué tienes que confiar en los hechos. Si nadie hace nada por mí, por qué he de creer en nadie.

dijous, 22 de març de 2018

HEROES DE LA FE DE MUÑOZ MOLINA

En un artículo lleno de referencias históricas y sentido del humor, Antonio Muñoz Molina nos ilustra sobre el motivo por el que triunfó el cristianismo:


Parece que el éxito de la religión cristiana en sus primeros siglos tuvo algo que ver con la habilidad para obrar milagros que poseían muchos de sus predicadores y sus mártires. El apóstol san Pedro, aparte de resucitar a muertos, de devolver la vista a ciegos y el movimiento a tullidos con solo el roce de su sombra, resucitó también en una ocasión a un atún ahumado. Un perro, bendecido por él, rompió a hablar como un ser humano. A un judío lo dejó ciego en castigo por negarse a ver la verdad de la nueva fe. El apóstol san Juan, al acostarse en una posada en una cama llena de pulgas, les ordenó a éstas que lo dejaran dormir durante toda la noche, y descansar así de la fatiga de su ministerio, y a la mañana siguiente las hizo formar en fila y no moverse hasta que él no hubiera salido de la habitación. Cada milagro traía consigo un aluvión de conversiones fervorosas.
Después de muertos los apóstoles y los mártires seguían haciendo milagros, igual que algunas de sus más pequeñas reliquias. En Menorca, y gracias al influjo de una sola gota de la sangre seca de san Esteban, 500 judíos se convirtieron de inmediato. Este milagro recóndito lo cuenta el gran Edward Gibbon, añadiendo que quizás también influyó en tan multitudinaria conversión el incendio de la sinagoga a cargo de un grupo de fieles cristianos y la amenaza de arrojar por un acantilado a los judíos menorquines que no abjuraran a toda velocidad de sus anteriores creencias. El antisemitismo fue una de las diversas innovaciones que la fe cristiana trajo al mundo, por un doble motivo: los judíos se habían negado a recibir el mensaje evangélico y eran responsables de la crucifixión de Jesús.
Los judíos creían en su Dios pero no se ocupaban de las creencias de otros; los cristianos predicaban para convertir a otros a su fe
Fue Gibbon, en el volumen segundo de su inmensa Historia de la decadencia y caída del Imperio Romano —inmensa por la extensión, por la erudición histórica, por la fuerza narrativa, por la claridad y la ironía del estilo—, quien aplicó por primera vez el método de la indagación racional a un enigma que para los creyentes en la fe cristiana era un milagro de la divina providencia: cómo había sido posible que una secta marginal de seguidores de un agitador galileo se convirtiera en el espacio de poco más de tres siglos en la religión oficial del Imperio de Roma, condenando primero a la ilegalidad y luego a la irrelevancia a los seguidores de todos los demás cultos, y eliminando tradiciones religiosas y expresiones rituales y culturales que se habían mantenido firmes durante casi un milenio. No es una curiosidad arqueológica: casi nada de la historia de los últimos 15 siglos y del mundo presente sería como es si no hubiera sucedido aquel vuelco lejano.
Gibbon era un ilustrado vividor y erudito del siglo ­XVIII que llevó a cabo por su cuenta, con una especie de tranquilo optimismo, una tarea que parece inconcebible para un solo ser humano, quizás la obra maestra más extensa de toda la literatura. Un especialista contemporáneo, el profesor Bart D. Ehrman, acaba de publicar un libro que vuelve sobre el antiguo enigma nunca resuelto, o nunca del todo, The Triumph of Christianity. Los hechos básicos son inapelables: en el reinado de Tiberio, uno de los muchos agitadores políticos y religiosos que había entonces en Judea fue ejecutado según el procedimiento infame de la crucifixión, dejando un grupo disperso y atemorizado de seguidores; aproximadamente dos siglos y medio después, el año 312, un emperador de Roma, Constantino, se convirtió al cristianismo; unos 90 años más tarde, otro emperador, Teodosio, declaró el cristianismo la religión oficial del Imperio.
La religión de los pobres, las mujeres y los esclavos era ahora la de los poderosos; los postergados se alzaban con la dominación; los perseguidos de otro tiempo se convertían rápidamente en perseguidores. El triunfo del cristianismo provocó, entre otras cosas, dice Ehrman, “la destrucción de obras de arte en una escala nunca vista hasta entonces en la historia humana”. Soldados y fanáticos religiosos asistidos por bandas de monjes asaltaban templos paganos, se esforzaban a veces sin éxito en arruinar sus muros y columnatas formidables, derribaban las estatuas de los dioses, les rompían a martillazos las narices, las orejas, los genitales para demostrar que no eran seres divinos sino bloques de piedra o metal, robaban o destruían los objetos litúrgicos, alzaban grandes hogueras, con una saña agotadora que a Ehrman le recuerda a los yihadistas del ISIS destruyendo los yacimientos arqueológicos en Irak y en Siria.

https://elpais.com/cultura/2018/03/14/babelia/1521043429_871243.html

dimecres, 28 de febrer de 2018

WIDMUNG OP. 25 Nº 1 (SCHUMANN) - DIANA DAMRAU







Du meine [Seele]1, du mein Herz,
Du meine [Wonn', o du]2 mein Schmerz,
Du meine Welt, in der ich lebe,
Mein Himmel du, [darin]3 ich schwebe,
O du mein Grab, in das hinab
Ich ewig meinen Kummer gab!
Du bist die Ruh, du bist der Frieden,
Du bist [der]4 Himmel, mir beschieden.
Daß du mich liebst, macht mich mir wert,
Dein Blick hat mich vor mir verklärt,
Du hebst mich liebend über mich,
Mein guter Geist, mein beßres Ich!





 tu, alma mía tu , mi corazón,
tú, mi deleite; oh, tú, mi sufrimiento;
tú eres el mundo en el que yo vivo,
el cielo en el que yo floto,
¡oh tú eres mi tumba, dentro de la que yo
enterraré para toda la eternidad mis preocupaciones!
Tú eres el reposo, tú eres la paz,
eres lo que el cielo me ha otorgado.
Que tú me ames, me hace digno,
tu mirada me transfigura,
amándome me elevas por encima de mí mismo,
¡mi espíritu bueno, mi mejor yo!

dijous, 22 de febrer de 2018

FORGES , EL INVENTOR DE LA PALABRA BOCATA

Antonio Fraguas, Forges, construyó un vocabulario propio que millones de españoles han hecho suyo. Y la Academia también. Por ejemplo, hoy en día se puede oír la palabra “bocata” en cualquier bar, tanto en la voz del cliente como en la del camarero, y después verificar su significado en el Diccionario, porque ahí figura desde 1983.




 
https://elpais.com/cultura/2018/02/22/actualidad/1519270128_983925.html