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dimecres, 10 de maig de 2017

ASPASIA DE MILETO POR LA ALUMNA OLGA GARCÍA

Aspasia de Mileto, vivió entre 470 A.C y 400 A.C, era una mujer griega y maestra de retórica. Fue compañera de Pericles.
Nació en la ciudad griega de Mileto, situada sobre la costa oeste de Asia Menor. Recibió una buena educación, le gustaba leer obras de poetas y filósofos, especialmente de Pitágoras. Luego conoció a Pericles que entonces era el líder del partido democrático y también era la máxima autoridad política de Atenas.
Aspasia y Pericles se enamoraron y fueron amantes varios años, hasta que Pericles se divorció de su mujer, con la que ya tenía 2 hijos. La ley de Atenas prohibía casarse con una extranjera pero eso no impidió amarla con fidelidad. Tuvieron un hijo que se llamó Pericles el Joven, que llegó a ser general Ateniense.
Aspasia tuvo gran influencia en la vida cultural y política de Atenas, era maestra de retórica, tanto logófra como pedagoga. Se rodeaba de los más ilustres pensadores de su época y discutía con los filósofos en términos de igualdad, convirtiendo su casa en un centro intelectual de Atenas.
Pericles murió durante una epidemia de peste y su pérdida fue un desastre para Atenas, ya que sus sucesores fueron malos gobernantes. Aspasia se volvió a casar con otro ateniense, Lisicles, un hombre tosco, pero gracias a ella llegó a ser un orador elocuente.


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Aspasia fue una mujer con talento, con excelentes datos de comunicación y persuasión, de ideas avanzadas que logró despertar la admiración y el respeto de filósofos e ilustres demócratas.



RELACIÓN CON PERICLES
Por el año 445 a.C conoció a Pericles que entonces era el líder del partido democrático y la máxima autoridad política de Atenas, ya la fama que iba adquiriendo Aspasia era tal, que el propio Pericles decidió acudir a su academia para conocerla y escucharla. Pericles tenía cuarenta y cinco años, veinte años más que Aspasia.
En esa época la aristocracia ateniense estaba muy preocupada por la gran cantidad de matrimonios entre hombres de la aristocracia y mujeres del pueblo llano, incluso con hetarias, lo que le dificultaba a las jóvenes aristócratas atenienses conseguir un joven aristócrata para el matrimonio, situación que preocupaba a las ricas familias de Atenas, pues impedía el desarrollo de políticas de alianzas y de concentración de riquezas y poder a través de los enlaces matrimoniales.
Pericles, decidió atender estas peticiones de los poderosos de Atenas, mediante la prohibición del matrimonio entre hombres y mujeres de distinta clase social. Él se encontraba casado con una aristócrata ateniense y tenía dos hijos Jantipo y Paralos.
Al Aspasia convertirse en amante y quedar embarazada, Pericles se divorció de su mujer, e intentó casarse con Aspasia. La oposición social ateniense fue muy fuerte, pues significaba incumplir su propia ley matrimonial, que había impuesto en Atenas, por lo que desistió y se llevó a vivir a Aspasia con él pero sin ningún vínculo.
Al Pericles perder a sus dos hijos legítimos en la epidemia de la peste que se declaró en Atenas, terminó reconociendo como legítimo a su tercer hijo, el que tuvo con Aspasia, llamado Pericles II, contradiciendo, con su propio ejemplo, la Ley que él mismo había promulgado, según la cual sólo podía ser inscrito como ciudadano ateniense aquél cuyo padre y madre también lo fueran. Su hijo llegó a ser más tarde tesorero de la Liga de Delos entre el 410 y el 409 a. C. y "estratego" durante tres nombramientos consecutivos, siendo ejecutado, injustamente, después de la victoriosa batalla naval, librada contra Esparta, de las islas Arginusas, en el año 400 a. C. Fue acusado, junto con otros "estrategos" atenienses, de no haber socorrido a los náufragos (Jenofonte, "Helénicas", 1, 6-7). Se desconoce si Aspasia viviría cuando su hijo, el joven Pericles, fue condenado a muerte.

Aspasia fue compañera de Pericles hasta la muerte de éste, como consecuencia de la epidemia de la peste que azotó Atenas, en el 429 a.C.














ACUSACIONES
El episodio más relevante fue el proceso público seguido contra ella tras una denuncia ante el Aerópago por el delito de haber ofendido a los dioses, Aspasia pensaba que se podía alcanzar todo cuanto se deseara sin ayudas sobrenaturales, las personas eran lo suficientemente capaz para alcanzar la serenidad en el triunfo y la resignación en el fracaso. Este era un delito muy grave en la Grecia antigua, que podía ser castigado incluso con la muerte, como le ocurrió a Sócrates más adelante.
En el plano político Aspasia fue acusada de tener una influencia negativa en las decisiones de Pericles sobre el gobierno de la ciudad, primero en el apoyo de Atenas a Mileto durante su conflicto con Samos hacia el año 439 a.C-440 a.C., fue debida a que Samos estaba en guerra con Mileto, que se disputaban el dominio de la ciudad griega de Priene, Mileto acude a Atenas en petición de ayuda. Los atenienses acuerdan, que ambas ciudades detuvieran la guerra y se sometieran a un arbitraje independiente. Sin embargo, la ciudad de Samos se niega a este arbitraje y entonces Pericles promulgó un Decreto, por el cual envía una expedición militar a Samos. Esta guerra, pese a la victoria ateniense, provocó un gran descontento en diversos sectores del ejército, por lo dura y la cantidad de muertos atenienses; por ser la ciudad natal de Mileto, estos hecharon la culpa a Aspasia del enfrentamiento. Como consecuencia de esta guerra, sufrieron difamaciones personales y se vieron envueltos en procesos judiciales por sus enemigos políticos. Más adelante con el inicio de la Guerra del Peloponeso en el año 431 a.C, que a la postre marcaría el inicio de la decadencia ateniense.
Fue acusada además de suministrar a Pericles "mujeres libres" para sus aventuras eróticas, fue llevada a juicio por impiedad por el poeta cómico Hermipo como principal acusador. Aspasia tuvo que comparecer ante un tribunal compuesto por 1.500 ciudadanos atenienses para responder ante estas acusaciones.
Pericles defendió a Aspasia en su juicio, habló durante mucho tiempo ante el tribunal y tuvo que recurrir a todo su prestigio y elocuencia para lograr su salvación, los argumentos que empleó fueron tan contundentes que salió absuelta del mismo, pero, su amigo Fidias (escultor) fue condenado a prisión, donde murió, y Anaxágoras fue acusado por sus creencias religiosas.
Aspasia fue compañera de Pericles hasta la muerte de éste, como consecuencia de la epidemia de la peste que azotó Atenas, en el 429 a.C.

CRÍTICAS
Tanto Aspasia como Pericles no eran inmunes a las críticas, pues la preeminencia en la democracia ateniense no era equivalente a la de un gobierno absoluto. Por llevar una vida de mujer libre e independiente, impropia de una esposa ateniense, fue atacada y ridiculizada por los conservadores y por los cómicos, entre los que cabría destacar a Aristófanes en su obra Acarnienses, donde la presentó como la principal inspiradora de la política de Pericles y al poeta Hermipo que fue acusador en los dos procesos contra Aspasia.
Aspasia era muy criticada, en concreto porque se decía, que Pericles hacía lo que ella decidía. En la comedia ya la llamaban Ónfale y con esta alusión, los autores cómicos querían presentar a Pericles como un "esclavo" de Aspasia, sometido a la voluntad y a los caprichos de la bella milesia. Hera fue otro de los epítetos que los cómicos otorgaron a Aspasia. Los enemigos de Pericles, partidarios de la oligarquía, ridiculizaban a éste afirmando que su política exterior le era impuesta por la propia Aspasia.
expedición militar a Samos. Esta guerra, pese a la victoria ateniense, provocó un gran descontento en diversos sectores del ejército, por lo dura y la cantidad de muertos atenienses; por ser la ciudad natal de Mileto, estos hecharon la culpa a Aspasia del enfrentamiento. Como consecuencia de esta guerra, sufrieron difamaciones personales y se vieron envueltos en procesos judiciales por sus enemigos políticos. Más adelante con el inicio de la Guerra del Peloponeso en el año 431 a.C, que a la postre marcaría el inicio de la decadencia ateniense.
Fue acusada además de suministrar a Pericles "mujeres libres" para sus aventuras eróticas, fue llevada a juicio por impiedad por el poeta cómico Hermipo como principal acusador. Aspasia tuvo que comparecer ante un tribunal compuesto por 1.500 ciudadanos atenienses para responder ante estas acusaciones.
Pericles defendió a Aspasia en su juicio, habló durante mucho tiempo ante el tribunal y tuvo que recurrir a todo su prestigio y elocuencia para lograr su salvación, los argumentos que empleó fueron tan contundentes que salió absuelta del mismo, pero, su amigo Fidias (escultor) fue condenado a prisión, donde murió, y Anaxágoras fue acusado por sus creencias religiosas.
ra de Pericles hasta la muerte de éste, como consecuencia de la epidemia de la peste que azotó Atenas, en el 429 a.C.




RELACIÓN CON LISICLES
Se volvió a casar con Lisicles, al mes de haber fallecido Pericles. Lisicles fue un hombre muy rico, pero inculto, que, gracias a las enseñanzas que recibió de ella, llegó a ser un brillante orador. De este segundo matrimonio tuvo un hijo, Poristes. Éste matrimonio fue muy breve, pues Lisicles murió entre el 428-427 a.C., en la guerra de Caria.
MAESTRA EN RETÓRICA Y EXPERTA EN EL ARTE DE LA ORATORIA
Existen diversas controversias en lo referente a la formación de Aspasia como experta en retórica. Algunos piensan que adquirió estos conocimientos en Mileto, dado que en las ciudades jonias los niños y las niñas convivían en la escuela pública y compartían el aprendizaje en situación de igualdad, además que era normal entre las jónicas asistir a los círculos culturales y participar en asuntos políticos. Otros, por el contrario, opinan que su formación pudo tener lugar en Atenas. Esta ciudad era en aquellos momentos un foco de atracción de sofistas y retóricos y bien pudo la milesia adquirir estos conocimientos de maestros como Antifonte de Ramnos.
Fue protectora de Protágoras. Se rodeaba de los más ilustres pensadores de su época y era capaz de discutir con los filósofos en términos de igualdad, convirtiendo su casa en un centro intelectual de Atenas y colaboró en la elaboración de los discursos de su esposo Pericles. Tanto Sócrates como Platón la reconocen como su maestra; éste último, a través de la figura de Sócrates, la representa en el Menéxeno como maestra de Sócrates y en la opinión de Taylor, entre Aspasia y Sócrates había existido una relación maestro-alumno, de manera que la ilustre hetaria había tenido una influencia real en las opiniones de Sócrates respecto a la igualdad entre el varón y la mujer.[10]. De quien fue considerada su maestra, Sócrates escribió: los hombres se maravillaban de su elocuencia.
Aspasia era experta en retórica, como prueba una considerable cantidad de testimonios antiguos. En concreto, 17 de los 33 recopilados hacen referencia a su pericia oratoria.  Aunque Pericles inicia su vida política en torno al 465 a.C. – 460 a.C., es en el 439 a.C. que da su primer discurso célebre (Guerra de Samia), cuando su relación con Aspasia era ya estable, hecho que lo prueba el testimonio de Plutarco.
Se dice que Aspasia luego de la muerte de Pericles se casa con Lisicles, al que le enseñó el arte de la oratoria en el tiempo que estuvo casada con él, pero, según se expone en la investigación Aspasia de Mileto: la metáfora y el personaje, un año era un período muy corto para que Lisicles pudiera convertirse en un buen orador, por lo que, lo más lógico era que aprendiera desde antes de Aspasia ya que existía una relación previa de amigos con Pericles y eran compañeros en la actividad política.
FIGURA FEMINISTA
Aspasia fue uno de los personajes más emblemáticos de la Grecia del siglo V, cuyas características no se ajustaba al rol tradicional de la mujer que en Atenas se consideraba una esposa "buena" y "honrada", donde el único papel de la mujer era el ser la sombra de sus esposos y pasar desapercibidas. Su imagen contrastaba con la de la mayoría de las mujeres atenienses de la segunda mitad del siglo V a. C.  Como figura principal de la esfera cultural de la democracia en Atenas, representó un papel fundamental en el nacimiento de la emancipación de la mujer, con sus lecciones a las nuevas jóvenes atenienses, condujo a la futura intervención de estas mujeres en la vida pública de la ciudad, así como a través de sus discursos, en los que reivindica de un modo discreto, la dignidad de la mujer, alentando a su emancipación. Esto permite percibir por primera vez, lo femenino en la historia, haciendo de Aspasia la principal representante de otra forma de interpretar la Atenas de Pericles, en la que debe de tenerse en cuenta a la mujer.
Según comenta la investigadora Teresa Mª Mayor Ferrándiz, el helenista Paul Cartledge destaca que el hecho de que se conozca el nombre de Aspasia y no el de la primera esposa de Pericles, es todo un factor revelador de su importancia. Aspasia fue considerada por sus contemporáneos como una “hetaira” (no fueron vulgares meretrices, sino mujeres que preferían vivir sin yugos legales y religiosos antes que someterse a la rígida servidumbre que el matrimonio imponía a las mujeres) cuya conducta nada tenía que ver con la de las “honradas” mujeres atenienses de su tiempo, confiadas en el “gineceo”.
Expone además que sobre las “Cortesanas” griegas escribió la filósofa francesa Simone de Beauvoir el siguiente comentario, que siguen siendo válidas hoy día, a pesar de que han pasado varios años desde la publicación de “El segundo sexo” (1949), el ensayo feminista más importante del siglo XX:
“Libres de disponer de sí mismas y de sus fortunas, inteligentes, cultivadas, artistas, son tratadas como personas por los hombres que disfrutan con su trato. Al escapar a la familia, al situarse al margen de la sociedad, escapan también del hombre: pueden aparecer así como semejantes y casi iguales. En Aspasia, en Friné, en Lais, se afirma la superioridad de la mujer liberada sobre la honrada madre de familia”.

Aspasia había convertido su hogar en un salón femenino, en el que se daban cita el arte y la ciencia, la filosofía y la política, estimulándose recíprocamente, en el cual Aspasia era como la reina, sin corona, de Atenas, siendo para las mujeres de la ciudad ejemplo seductor de libertad intelectual y moral. La Medea de Eurípides y Lisístrate de Aristófanes marca también la existencia de este movimiento emancipador de las mujeres atenienses, que afectó a la mayor parte de la población femenina. Esto provocó un fuerte rechazó entre los sectores más conservadores de la sociedad ateniense. Aspasia siempre invitaba a las mujeres a desarrollar, sin complejos de inferioridad, todas sus potencialidades intelectuales, físicas y sexuales.



ESTUDIOS MÉDICOS
Atenas tenía una ley bajo pena de muerte, que prohibía a las mujeres el acceso a cualquier tipo de estudio científico, incluido la medicina, pero Aspasia al no tener la ciudadanía, no estaba sujetas a esas leyes; lo que le permitió también destacó como científica y médica. A pesar de que sus obras han desaparecido, otros científicos con Aetius, médico personal del emperador bizantino Justiniano I, escribió una enciclopedia médica a partir de los conocimientos escritos por Aspasia.
La obstetricia, la ginecología y la cirugía fueron sus ámbitos de actuación y de investigación. Fue capaz de detectar y prevenir embarazos de riesgo y desarrolló remedios naturales para el post-parto, además de sugerir tratamientos para las malas posiciones del útero. También creó y dio instrucciones sobre una variedad de operaciones quirúrgicas que prevenían las varices del útero y las hernias, siendo sus escritos los más importantes textos femeninos sobre medicina hasta la obra de Trótula en el siglo XI.
REPRESENTACIÓN EN EL ARTE
Aspasia aparece en diversas obras de la literatura moderna. Su historia de amor con Pericles ha inspirado a varios de los más famosos novelistas y poetas de los últimos siglos. Fue muy importante para el movimiento romántico del siglo XIX y para los escritores de novelas históricas del siglo XX. Entre los diversos títulos se encuentran: Aspasia de Mileto: Egeria de Pericles, Historia de una mujer, la historia de un mito (Danielle Jouanna), Aspasia, amante de Atenas (Julio Medem, del director de cine, su primera novela histórica); anteriormente ya se habían publicado: La malva y el asfódelo (José Solana Dueso), Gloria y esplendor (escritora inglesa Taylor Caldwell).
Entre las novelas históricas inéditas escritas sobre esta figura femenina están: Pericles and Aspasia, (uno de los libros más importantes de Walter Savage Landor), Aspasia (Robert Hamerling, 1876), The Immortal Marriage (de la escritora norteamericana Gertrude Atherton, 1927), Stealing Athena (Karen Essex, 2008).

No fueron pocos los pintores que les dedicaron parte de su tiempo a representar a esta mujer, en alguna de sus obras. Algunas de ellas fueron: Aspasia y Pericles (José Garnelo y Alda), Encuentro de Sócrates y Alcibiades en casa de Aspasia (Jean-Léon Gérôme, 1861), Pericles y Aspasia visitando el estudio de Fidias (Héctor Leroux), en la obra se muestra a la pareja contemplando la estatua gigante de Atenea; Retrato de Aspasia (Marie Bouliard, 1794), Fidias enseñando los frisos del Partenón a sus amigos, entre los que están Pericles y Aspasia (Lawrence Alma Tadema, 1868), Aspasie au Milieu des philosophes de la Grece (Michel Corneille, 1672), Socrates y Alcibidades en la casa de Aspasia, (1798) y Aspasia conversando con los hombres más ilustres de Atenas (1806), ambas de Nicolas Andre Monsiau.





DISCURSO DE PERICLES:
III. Disfrutamos de un régimen político que no imita las leyes de los vecinos (2); más que imitadores de otros, en efecto, nosotros mismos servimos de modelo para algunos (3). En cuanto al nombre, puesto que la administración se ejerce en favor de la mayoría, y no de unos pocos, a este régimen se lo ha llamado democracia (4); respecto a las leyes, todos gozan de iguales derechos en la defensa de sus intereses particulares; en lo relativo a los honores, cualquiera que se distinga en algún aspecto puede acceder a los cargos públicos, pues se lo elige más por sus méritos que por su categoría social; y tampoco al que es pobre, por su parte, su oscura posición le impide prestar sus servicios a la patria, si es que tiene la posibilidad de hacerlo.
Tenemos por norma respetar la libertad, tanto en los asuntos públicos como en las rivalidades diarias de unos con otros, sin enojarnos con nuestro vecino cuando él actúa espontáneamente, ni exteriorizar nuestra molestia, pues ésta, aunque innocua, es ingrata de presenciar. Si bien en los asuntos privados somos indulgentes, en los públicos, en cambio, ante todo por un respetuoso temor, jamás obramos ilegalmente, sino que obedecemos a quienes les toca el turno de mandar, y acatamos las leyes, en particular las dictadas en favor de los que son víctimas de una injusticia, y las que, aunque no estén escritas, todos consideran vergonzoso infringir. (...)


AUDIO DEL PROFESOR JOSE LUIS CIMARRAS EN LA RADIO:





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